Sara Velázquez
Cinco sombras
por Eulalia Galvarriato
Madrid: Ediciones Orbis, 1984
TROZO
p. 128-129
1. Es así: se ríe muy pronto. Y se canta. Es así. Si ustedes, por fortuna, no han sufrido 2. una pérdida amarga, han de sonarles mis palabras a herejía. Pero si han sufrido, si se 3. han sentido alguna vez, de pronto, como suspendidos en un negro vacío, y les ha
4. costado esfuerzo reconocerse a sí mismos en aquel trozo ciego de dolor que habían
5. venido a ser; si en todas las cosas, hasta en las más objetivas y concretas, un lápiz
6. abandonado sobre la mesa, una silla arrimada a la pared, les ha parecido ver, nada
7. más, la misma pena imposible; si se han retorcido el dolor; si han visto crecer su
8. dolor hasta desbordarse sobre los tejados y llenar los espacios del cielo, y se han
9. sentido pequeños, mínimos, bajo su pesadumbre, entonces me comprenderán.
10. Es verdad: a pesar de todo, se ríe uno muy pronto.
11. Es esa vida nuestra, ordenada entre horas, entre cosas concretas: las sillas, los
12. armarios, las distintas ocupaciones de cada día, las mismas siempre, tan tontas. Y, 13. aunque parezca que se rompe el alma, ellas están ahí, llamándonos cada minuto,
14. poniendo, cada minuto, su freno; atándonos, pequeños, a las cosas pequeñas. Y
15. hablamos. Y comemos. Y ordenamos papeles. Y reímos, reímos muy pronto.
16. Pero allá dentro, detrás de la risa, detrás de nuestro cantar, está la pena; y,
17. entonces mismo, mientras reímos y cantamos, nos damos cuenta de que ya todo
18. es falso, que la verdad era otra: que dentro, para siempre, sin remedio posible, hemos
19. acogido el dolor.
ASUNTO
El narrador de este trozo, Diego, explica que después de una tragedia, es natural que uno vuelve a reír. Concede que si sus oyentes no han pasado por tales pérdidas, aparte de ser dichosos, podrían tacharle de irreverente. Mantiene que los que sí han pasado por grandes dolores lo entenderán. Diego asegura que por tan profundo que es el dolor, no importa cuán grande sea la pérdida, uno no tiene más remedio que volver a la realidad de las pequeñeces de la vida cotidiana, y así volver también a reír. Explica que la pena nunca nos deja, pero seguimos viviendo la vida.
ESTRUCTURA
Este trozo, como la gran mayoría del libro, es la narración de Diego, quien cuenta la vida de sus amigas sencillamente. Este trozo viene a mitades del libro, después de la primera muerte de las hermanas. Se la narra para Julia y Elvira, para que ellas conozcan su historia, que, al final, será también la suya. La trama de la novela se desarrolla con sus palabras en primera persona. Como está narrando una historia vieja, describe el paso de muchos años-- toda una vida, de hecho. Lo mismo pasa con el diario de Rosario; salta de unos eventos importantes a otros, de un día a otro. Esta forma (de una narración de memoria, de cartas y de un diario) le permite a la autora destacar lo más importante y abarcar muchos años en pocas páginas.
APARTADOS
APARTADO A- La contradicción aparente de su hipótesis ll. 1-2 "Es así…herejía."
APARTADO B-La camaradería del dolor: ll. 2-9 "Pero si…me comprenderán."
APARTADO C- La realidad cotidiana ll. 10-15 "Es verdad…reímos muy pronto."
APARTADO D- La pena que no se olvida ll. 16-19 "Pero allá…el dolor."
Apartado A
"Es así: se ríe uno muy pronto. Y se canta. Es así. Si ustedes, por fortuna, no han sufrido una pérdida amarga, han de sonarles mis palabras a herejía."
Este apartado nos presenta el postular del hipótesis cuasi-contradictoria del narrador: que uno se ríe muy pronto después de una pérdida o una muerte. Empieza afirmando su resolución a la cuestión con una oración corta: "Es así." Vuelve a repetir esa afirmación concisa otra vez en la misma línea, efecto que subraya su creencia inquebrantable. Lo que "es así" es que uno "se ríe muy pronto," y "se canta" después de "una pérdida amarga." Esa pérdida a la cual se refiere es la muerte, que para muchos es el evento más triste, más "amarga" de la vida. La contrasta con dos verbos que reflejan el opuesto de la tristeza y la amargura: la alegría, que ejemplifica con los verbos de reírse y cantar. Aunque bien el cantar puede ser una catarsis (consideramos el canto jondo, por ejemplo), para muchas personas la noción de cantar convoca la felicidad, de ahí su uso como ejemplo de una acción contraria al sufrir una pérdida. Se canta cuando se está feliz. Se cantan en bailes, en festivales, en ocasiones alegres. La acción de reírse sale espontáneamente: brota como reacción al gozo, come muestra de buen humor, es decir todo lo opuesto de una reacción a la muerte. El narrador, para ilustrar la idea de que la vida sigue después de la muerte, elige usar imágenes vivas como la de cantar y la de reírse para contrastarlas con las imágenes que tenemos de sufrir y de llorar una muerte. El narrador quiere resaltar que aunque uno no lo cree, se vuelve a la realidad después del sufrimiento, y en vez de decirlo así, el narrador recurre a imágenes más llamativas.
Admite que hay los que no lo vayan a entender, los que "por fortuna" no han sufrido la pérdida de un ser querido. La elección de la palabra "fortuna" es a propósito: el vivir y el morir parecen, muchas veces, juegos de azar. A uno le toca fortuna, a otro le toca desgracia. Y si alguien no ha tenido que aguantar tal angustia, es porque "por fortuna," lo ha escapado, no porque lo merecen o lo ha planeado estratégicamente, sino porque el azar los benefició.
El narrador reconoce que los que no saben ese dolor no lo pueden entender. Por eso elabora, "han de sonarles mis palabras a herejía." La Real Academia Española define a herejía como "disparate; acción desacertada." Apoyar la idea de que la alegría vuelve tan pronto después de perder a un ser querido sí puede parecer un disparate, pero sólo para los que "por fortuna," no han pasado por ello.
Usa un tono conversacional y convencido, y vemos el uso del se impersonal; no dice "yo" o " algunas personas" o "los que he conocido," sino que habla con la seguridad de que es un hecho universal: "se ríe uno muy pronto," "se canta." Es decir, todos lo hacen. Es un hecho universal, compartido por los que han sufrido una pérdida.
Apartado B
"Pero si la han sufrido, si se han sentido alguna vez, de pronto, como suspendidos en un negro vacío…"
Aquí comparte y describe cómo se siente el dolor de los que han pasado por una pérdida. Enfatiza la idea de que ese dolor es inesperado; "si se han sentido…de pronto." "De pronto" indica un choque, un cambio repentino en la forma de ser. De pronto, uno se puede sentir "suspendido[s] en un negro vacío." Suspendido, como perdido en el limbo, en un estado que no es existir pero que tampoco es inexistir. Suspendido, como si no sintiera el suelo debajo de sus pies. En un negro vacío, como si no pudiera ver la luz del día, o notar su ubicación en el espacio; agobiado por un dolor paralizante. Estar suspendido en un negro vacío implica una carencia de control de la situación; de no ser consciente de lo que rodea. No se siente el suelo (suspendido), ni se ve nada (es negro), ni siquiera se es consciente si existe el mundo tangible (vacío): es como ser entumecido a la vida.
"…y les ha costado esfuerzo reconocerse a sí mismos en aquel trozo ciego de dolor que habían venido a ser;"
En este trocito, examina el dolor reflejado en el ser. El dolor es tan agobiante que tiene precedencia sobre todos los demás aspectos del ser. La persona que experimenta tal dolor ya no luce sus rasgos característicos. Tanto es el dolor que es lo único que le caracteriza. Ya no es el ser de antes--se ha vuelto la personificación de la pesadumbre: "un trozo ciego de dolor," un trozo; incompleto, arrancado del dolor grande. Es "ciego," porque no llega a ver ni lo que le rodea, ni adónde va a parar el dolor.
"…si en todas las cosas, hasta en las más objetivas y concretas, un lápiz abandonado sobre la mesa, una silla arrimada a la pared, les ha parecido ver, nada más, la misma pena imposible;"
Esta parte demuestra el dolor reflejado en las cosas mundanas. Es la naturaleza total del dolor: que abarca todas las cosas, "hasta en las más objetivas y concretas." Hasta objetos comunes y corrientes pueden provocar pena. Es decir, lo abstracto--como el amor, por ejemplo, o una memoria, una añoranza--son conceptos abstractos que nos parecen adeptos para encadenar pensamientos tristes. Pero el narrador explica que también las cosas cotidianas provocan el dolor. Algo tan común como un lápiz sobre una mesa podría acordarnos de quien antes usaba aquel lápiz; o que la persona fallecida solía escribir, o dibujar…son miles las asociaciones que la pena nos hace patentes. Una sillada arrimada a la pared: podría ser la silla del difunto; podría ser que está arrimada a la pared ya que no la usan porque no hace falta…la lista de posibilidades sigue, pero el hecho sobresaliente es que hasta lo más objetivo y mundano puede sorprendernos con traer la pena viva; con reabrir una cicatriz no totalmente sanada.
"…si se han retorcido del dolor; si han visto crecer su dolor hasta desbordarse sobre los tejados y llenar los espacios del cielo…"
Aquí el narrador habla del peor momento de dolor; del dolor más agudo. Este apartado va adquiriendo fuerza con su desarrollo, y aquí alcanza su apogeo. Es un dolor que casi se siente físicamente--hace a la persona retorcer en agonía y angustia. La imagen de retorcer con angustia es muy fuerte. El narrador trata de darle imagen al concepto abstracto del dolor emocional. Desborda sobre los tejados, es decir que llena la casa entera; la llena hasta el tope. La casa rebosa del dolor. Me encanta esta metáfora de la autora. El dolor es tan grande, tan profundo, que estalla, que llena hasta el cielo, nubla la vista de la persona dolorida.
"…y se han sentido pequeños, mínimos, bajo su pesadumbre, entonces me comprenderán."
La pesadumbre abruma, agota y achica a los que se encuentran bajo su peso. Un dolor emocional puede sentirse como un dolor físico; se lo puede sentir como un peso verdadero. Uno camina más lento, pausado, bajo una pena que le pesa. Uno se siente que no puede salir de una pena tan grande; que uno es pequeño comparado con el tamaño gigantesco de la pena.
Apartado C
"Es verdad: a pesar de todo, se ríe uno muy pronto."
Después de elaborar cómo es el dolor, y cómo la gente lo siente, vuelve repentinamente a su afirmación casi didáctica de que a pesar de todo lo angustiado del supradicho, uno se ríe pronto, como quiera. La verdad es ésa, sin importar lo contrario que parezca.
"Es esta vida nuestra, ordenada entre horas, entre cosas concretas: las sillas, los armarios, las distintas ocupaciones de cada día, las mismas de siempre, tan tontas."
El narrador cambia de perspectiva de aquí en adelante. Utiliza la primera persona en vez de la tercera persona impersonal que hemos visto hasta ahora. Ya no es "se ríe" o "se han sentido;" ahora él toma un papel más íntimo a la cuestión. Quiere exponer la futilidad de nuestras vidas. Son "tontas" las actividades de cada día porque nos ocupamos con lo que son poco más de estupideces. Ordenamos horas, nos rodeamos con "cosas concretas," que no valen lo que valía el ser querido. Las varias ocupaciones que tenemos todos los días no tienen importancia cuando vistas desde una perspectiva más amplia del mundo.
"Y aunque parezca que se rompe el alma, ellas están allí, llamándonos cada minuto, poniendo, cada minuto, su freno; atándonos, pequeños, a las cosas pequeñas."
Las pequeñas ocupaciones frívolas con que gastamos las horas son las mismas que nos traen a la realidad de la vida. El dolor nos deja con el alma rota: angustiados, perdidos, agobiados por preguntas existenciales…pero la vida, con su sencillez, constantemente, "cada minuto" nos exige esas mismas ocupaciones cotidianas. Ponen "freno" para que no nos vayamos a caer en el abismo de nuestro dolor. Son pequeñas en significado, en trascendencia, pero nos atan a la realidad, del cual no podemos escapar, indicado por el uso del verbo "atar." Estamos atados a la realidad de la vida, repleta con pequeñeces que aunque carecen de gran significado, sirven para anclarnos en el presente. Eso nunca para, y lo destaca el narrador con la repetición de "cada minuto."
"Y hablamos. Y comemos. Y ordenamos papeles. Y reímos, reímos muy pronto."
Con oraciones sucintos termina este apartado. Las ocupaciones cotidianas que nos llevan a la realidad se ven aquí. Ha podado el lenguaje descriptivo y metafórico hasta quedar con lo más esencial, lo más claro. Hablar. Comer. Dos actividades diarias, comunes. El narrador elige "ordenamos papeles" como acto normal porque es algo que hacemos, pero que no es esencial. Sin embargo, todos lo hacemos, y esa acción repetitiva y mecánica lleva a otras acciones normales y corrientes, hasta que un día estamos riendo otra vez, sin pensar. No se puede imaginar fácilmente el salto mortal de la lamentación a la alegría, si no lo pensamos como los pasitos de cada día que nos lleva a la risa. Repite esta aparente yuxtaposición de la risa que viene tan pronto con resaltar el verbo dos veces enseguida, "reímos, reímos muy pronto."
Apartado D
"Pero allá dentro, detrás de la risa, detrás de nuestro cantar, está la pena; y, entonces mismo, mientras reímos y cantamos, nos damos cuenta de que ya todo es falso…"
Sin embargo, la vuelta a reír y a cantar no quiere decir que se ha olvidado del dolor. "Allá dentro" refiere al meollo, al corazón, al alma de la persona. En la parte más íntimo del alma está la pesadumbre todavía. Coexiste con las actividades normales y hasta alegres como reír y cantar. Casi se nos olvida, pero "nos damos cuenta" de que no se ha ido. Tiñe la risa y el canto con matices de falsedad, ya que sabemos que ese dolor nunca se nos dejará, y que la felicidad sin preocupaciones es falsa, es una máscara, (y en palabras de autores más ilustres que la que compone este comentario) "es sombra, es nada" (Sor Juana Inés de la Cruz; en homenaje a Góngora).
"Que la verdad es otra: que dentro, para siempre, sin remedio posible, hemos acogido el dolor."
Desgraciadamente, la verdad de la vida no es eso de las cosas y acciones cotidianas, de ocuparnos con pequeñeces, de reír y vivir sin preocupaciones. La verdad es que el dolor no desaparece por completo, se queda dentro de nosotros "para siempre." No hay cura, no hay "remedio," ya que hemos "acogido" el dolor. Uno se acoge a una persona, a un huésped, a un huérfano; se acoge un refugiado; el Señor lo "acoge en su seno." Este verbo tiene la connotación de aceptar con cariño en una morada, en un hogar. Quizás es así que el dolor funciona; que se tiene que aceptarlo, vivir con ello, acurrucarlo en el pecho, reconocer su lugar y tolerarlo.
ACTITUD
La actitud de la autora hacia sus personajes, a lo largo del libro, es positivo y cariñoso. Se cuenta la historia de primera persona; o es Diego narrando, Julia escribiendo en el presente, o Rosario hablándonos a través de las páginas de su diario. En todos casos, la actitud es positiva, aunque muchas veces melancólica.
TEMA
El tema de este trozo es cómo manejamos el dolor y la realidad que vienen después de una pérdida como la muerte.
CONCLUSIÓN
Más patente en este trozo, a mi parecer, es el lirismo. Su prosa es delicada, viva de imágenes. Las repeticiones lo hacen muy bello, pero también le da ese aspecto de una conversión íntima.. A lo largo de este trozo, resaltan unas palabras y frases claves, repetidas una y otra vez: "dolor", "pequeño," "cantar," "Se ríe uno muy pronto," y "Es así." A través del lenguaje muy sencillo, consigue ilustrar un tema difícil pero universal. Demuestra que los que padecen de ese dolor vuelven a la realidad de la vida cotidiana. Será la universalidad del hombre: los pequeñeces de la vida, las cosas menos importantes, nos traen a la realidad, hasta nos amarran a ella. Y aprendemos que es una verdad doble: ya la felicidad de antes no está en nuestro alcance, que siempre tendremos que cargar ese dolor, pero que se vive, se canta, y se ríe a partir de ahora con el dolor
La novela en su totalidad abarca los temas del destino; del amor; de la pérdida de inocencia; de la relación intricada entre la vida y la muerte. Yo creo que este trozo que elegí enseña la forma en que la autora trata de esos temas. Me encantó la novela, y no lo digo porque es la novela que a mí me tocó es eso es lo que se hace. Lo digo sinceramente. Lo recomiendo a todos.
Citado en el texto:
"herejía." Real Academia Española. Web. 20 octubre 2010.
No sé qué es lo que estoy haciendo para que los números salgan así de locos en el blog. Perdónenme, sé que debe de estar difícil leerlo así. Quería publicarlo antes, pero mis queridos alumnos no me dejaron en paz ni por un segundo en todo el día. ¡Hasta pronto! : )
ReplyDeleteSara, ¡me encanta el trozo que has escogido! Perfecto para un comentario de texto. :) Buena suerte con la presentación...nos vemos en clase.
ReplyDeleteGracias, Katharine!!! : )))
ReplyDeleteEste libro me parece interesante. Todo el mundo ha sufridido la pérdida de alguien y se ha sentido culpable por estar feliz después de una muerte. El trozo es bien elegido. Buena suerte con la presentación.
ReplyDeleteQue libro interesante. Megustaría leerlo.
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