Sara Velázquez
Cinco sombras
por Eulalia Galvarriato
Finalista del Premio Nadal en 1946
Barcelona: Ediciones Orbis 1984.
Personajes principales
Don Diego- narrador principal del libro. Cuenta la historia de su amistad con cinco hermanas, aludidas en el título como las cinco sombras. En el momento de relatar los acontecimientos es un señor ya viejo y solo, contemplando con nostalgia los años que pasó al lado de las cinco hermanas, sus cinco queridas amigas. Los padres de Diego y de las chicas habían sido buenos amigos en la juventud. Es una persona comprensiva, cariñosa y preocupada por la felicidad de sus amigas. La madre de Diego vive en Madrid; el padre está muerto. Cuenta la vida de sus amigas a Julia, su hermana Elvira, y el novio de ésta, Juan. Diego los conoce porque es él quien está encargado de explicarles a las hermanas Julia y Elvira porque la casa de las cinco hermanas les ha sido obsequiada.
María- Hija mayor de las cinco. Tiene un papel maternal, ya que se les murió la madre cuando eran pequeñitas. Se preocupa por cuidar de sus hermanas, sobre todo las dos más jóvenes, Gabriela e Isabel. Es la que mejor recuerda a su mamá, ya que tenía trece años cuando su madre murió. Toca el piano, tal como hacía su madre, quien se lo enseñó. Quiere cuidar a su padre también, aunque él no se deja querer hasta el final de su vida. María, como todas sus hermanas, lleva una vida muy protegida. Es la última en morir.
Rosario- Segunda hija; es poca la diferencia de edad entre ella y María. Rosario es un poco más seria que las demás. Está enamorada de Diego, pero no lo admite hasta su lecho de muerte. La más tímida de las hermanas, guarda celosamente un diario que nadie ha leído hasta después de que ha muerta. Es la penúltima en morir.
Laura- Tercera hija, cerca de edad a Rosario y a María. Laura es igual de graciosa y simpática como sus hermanas. Es un poco de un enigma; se ofrece para casarse con el hijo de un amigo de su padre, Marcos, para que Rosario no lo tenga que hacer. Muere después de Isabel.
Gabriela- Gemela de Isabel; son las menores. Tenían siete años cuando su madre murió. Gabriela tiene el corazón débil, así que es enfermiza. Es más seria que su gemela Isabel. Cuida de los pajaritos de su padre; su ternura con ellos es característica también de su madre. Es la primera que muere.
Isabel- Gemela de Gabriela. Es la más expresiva e impulsiva. Es franca con lo que siente y muy emotiva; no duda en expresar sus sentimientos. Quiere a Diego tanto como sus hermanas. Es la segunda en morir.
El padre- Nunca mencionado por nombre, el padre de las cinco hermanas es dominante y despótico. Encerrado en sí mismo desde la muerte de su querida esposa, se comporta de manera hosca e indiferente hacia sus hijas, y hasta les culpa de haberle chupado la vida. Su indiferencia y control en la vida de sus hijas se contrasta con su comportamiento jovial con Diego. Se sabe que valoriza la amistad, que amaba locamente a su mujer, pero que en cuanto a sus hijas, no les muestra el menor cariño o libertad; las tiene encerradas en la casa la mayoría del tiempo. Les permite ir a misa nada más, y sólo las ve a la hora de comer.
Personajes secundarios
Elena- la madre de María y sus hermanas. Nunca la vemos con vida; sólo la conocemos por los recuerdos de Catalina, el ama de llaves, y por los escasos recuerdos de las niñas. Se sabe que Elena era hermosa, incluso más bonita que sus hijas. Era una mujer joven, sumamente feliz; todas la recuerdan riendo, tocando piano, jugando con sus hijas. Las llevaba de paseo, al parque; les enseñaba coser, tocar el piano; tenía mucha gracia y una personalidad rebosante de alegría. Era incluso "más alegre y más niña" (103) que sus hijitas.
Catalina- ama de llaves. No quiere ver a las muchachas encerradas como están. Recuerda a su señora y habla a las niñas de cómo era su mamá.
Julia- Personaje del presente de la novela. Solterona; hermana mayor de Elvira. Ellas, huérfanas de madre pero ya adultas, reciben una casa bajo circunstancias misteriosas. Resulta ser que su padre era muy querido para María. Julia está fascinada y atraída por la historia de Diego, y se siente como si hubiera sido amiga de las cinco hermanas. En la narrativa, ella nos explica cómo se relaciona el relato de Diego al presente.
Elvira- Hermana menor de Julia, novia de Juan. El cuento de Diego le interesa un poco, pero pronto se distrae con salir a divertirse con Juan y sus nuevos amigos.
Juan- Novio de Elvira.
Carmen- Amiga de Julia y hermana de Elvira. Nunca la conocemos, sólo vemos las cartas que le escribe Julia.
La madre de Diego- Vive en Madrid. Quiere que su hijo se case ya.
Doña Nicolasa: vecina o amiga del padre; a veces él le permite llevar a las niñas de paseo o al parque.
Estructura de la novela
La novela carece de capítulos formales. Tiene tres puntos de vista distintos: el relato de Diego, la cartas de Julia, y los pensamientos de Rosario, visto a través de su diario. Este último le sorprende al lector, dado que a lo largo de la novela tenemos los recuerdos de Diego, y así vamos construyendo y tratando de imaginar qué hubieran pensado las hermanas; también tenemos las cartas de Julia a su amiga, que nos sirven como ancla al presente. Lo que apenas sospechamos es que a pesar de su muerte sobrevive su voz: su diario secreto nos revela otro punto de vista, casi más verídico, porque fue escrito en el momento en que pasaron los hechos y es una muestra muy íntima de su carácter.
La novela se lleva a cabo durante más o menos una semana, pero el desarrollo del asunto abarca toda una vida; específicamente, la vida de las cinco hermanas y Diego desde su juventud hasta el momento presente del vejez de Diego. Así, la estructura funciona un poco como la memoria humana: se puede repasar años con poco tiempo.
p. 7-64 El relato de don Diego
Esta parte se desarrolla en un par de días, pero la historia que cuenta Diego durante este tiempo abarca los primeros años de su amistad con las hermanas.
p. 65-67 Carta de Julia a Carmen
p. 69-104 El relato de Diego
En esta parte Diego sigue el relato a través de dos días; esta vez explica unos años más de su vida, y momentos más difíciles que les esperaban.
p. 105-111 Otra carta de Julia dirigida a Carmen
p. 113-119 Sigue la historia contada por Diego
Esta pequeña parte es el relato de una tarde nada más, y don Diego resume más o menos un año que acaba con la muerte de Gabriela.
p. 121-125 Carta de Julia a Carmen
p. 127-138 Continuación de la narración de la vida de las cinco hermanas por Diego
p. 139-177 Conversación entre Julia y Diego y continuación de la narración
Estas dos partes toman lugar a través de varios días (nunca específicamente delineadas). Don Diego resume el destino y la muerte de las demás hermanas. Acaba con la revelación del porqué hereden Julia y Elvira la casa de las cinco hermanas.
p. 179-182 Carta de Julia a Carmen
p. 183-187 Conversación breve de Julia y Diego; entrega del diario de Rosario
p. 188-237 Diario de Rosario
El diario, presentado en fragmentos, contiene momentos de toda la vida de Rosario, desde que conoce a Diego hasta su vejez.
p. 238- 242 Reflexión de Julia
Argumento
Eulalia Galvarriato nos presenta la vida sencilla, agridulce y protegida de cinco hermanas. La conocemos a través de don Diego, un hombre mayor quien, por razones no claras al principio, relata la historia de estas cinco hermanas y su amistad con ellas a tres personas: Julia, Elvira y Juan. Diego les abre la casa de las hermanas y se la enseña mientras desarrolla el relato. Los lleva al salón donde las hermanas pasaron la mayoría de su vida. El salón tiene dos aspectos sobresalientes: un costurero de cinco lados, y un mirador convertido en pajarera, que antes albergaba unos cien pájaros.
Diego entró en esta casa un joven, recién llegado de Madrid a la ciudad pequeña de la novela. Su madre, preocupada por su hijo en una ciudad desconocida, se había puesto en contacto con un viejo amistad de su ya difunto padre para que Diego tuviera algún contacto en su nuevo lugar. El viejo amigo de su papá lo recibe en su casa con cariño y afabilidad.
Al darle una guía por la casa, entran en el salón de sus cinco hijas, donde están cosiendo alrededor del costurero de cinco lados, acompañadas por su risa y su charla. El padre nada más les presenta como "Mis hijas…"(10), pero sin decir nada más y sin hacerles más caso. Se dirige a su "orgullo" (11), la pajarera. Y así de sencillo, conocemos bastante bien el carácter del padre. Diego, un joven tímido y fuera de su ambiente normal, está nervioso, y saluda a las hijas preciosas del nuevo conocido suyo. Las hermanas se quedan mirándolo, simpáticas en su porte, pero calladitas frente al papá.
Al día siguiente viene Diego a cenar, invitado por el padre. Lo que empieza como una situación torpe y nerviosa entre él y las hermanas pronto se disuelve. Las hermanas quedan encantadas con él, quien comparte el sentimiento hacia ellas. Pronto nace una amistad profunda; se quieren como hermanos y pasan tiempo juntos casi todos los días.
Diego nos va revelando poco a poco la vida de las hermanas. Se quedaron huérfanas de madre desde temprana edad. El padre, su dolor por su mujer difunta tan agobiador que ni pronuncia su nombre (Elena), las rechaza y se retira, ensimismado en su vida. Es un padre despótico, que manda desde su despacho y que no les permite salir de casa sino para asistir a misa. Pasan sus días alrededor del costurero, sin más compañía que sí mismas y los pájaros, pero viven sin quejarse. No tienen amigas o amigos, ni primos ni nadie hasta que llega Diego a su vida. Será por lealtad a su amigo difunto, es decir el papá de Diego, que el padre de las chicas le permite pasar tanto tiempo con sus hijas. Diego va conociéndolas: la mayor, María, seguida por Rosario, Laura, y las más pequeñas, las mellizas Gabriela e Isabel. Las mayores serán adolescentes y las mellizas tendrán unos diez años cuando él las conoce, aunque el relato no entra en esos detalles. Son preciosas, lindas, amables, chistosas…cada una tiene sus propios talentos, encantos y dones. Y cada una quiere a Diego como él a ellas.
Un día, el padre decide que pueden ir a pasear acompañadas por Diego. Su amistad debe llevar ya meses o incluso unos años. Se puede inferir que iban de paseo a menudo, hasta que una tarde, van al campo. Las chicas, encantadas, salen corriendo como potros; jugando, gritando. Gabriela sufre un ataque, no se sabe de qué, pero su corazón es débil y de ahí empieza a cambiar esa juventud ideal que gozan.
La próxima grieta en la muralla de su inocencia sale cuando María se enamora. Brote su amor por un joven que ha visto nada más en la misa, pero su padre se opone y niega rotundamente que pueda casarse. Todos se reunen para defender a ella, pero sin resultado. María, desolada, el corazón partido, se resigna a su destino bajo la eterna tutela del padre.
Se acaban los paseos por la salud de Gabriela, pero la amistad entre todos sigue. Diego dice que no sabe a quien más quiere, que quiere a toditas igual. Pero alude a un "algo" especial con Rosario, con sus ojos que a veces están velados, y que otras veces lucen una chispa de algo tras su mirada. La besa dos veces, pero no se permite tal disparate otra vez, y Rosario no lo menciona. La vida de los seis sigue; pasan tardes charlando, dibujando, tocando piano, aprendiendo a bailar a los pasos de Diego.
Hasta que un día, se enamora Isabel. Igual que su hermana, lo conoció en la iglesia. Quizá por lo que había pasado a María, todos están dispuestos a ayudar a que este amor sí salga bien. Diego habla con el novio, que por poco sueldo que tiene, mucho amor le sobra por Isabel. Todos tratan de convencerle al padre, pero con pésimo resultado. Isabel decide huir de casa, y lo consigue. Se casa, y Diego está presente para la boda modesta; es testigo para sus hermanas que no pueden acudir. Es también Diego quien explica al padre que Isabel se ha ido. El padre, furioso, encierre a sus hijas en sus propias cuartos por semanas y prohíbe cualquier acercamiento de Diego.
Con la enfermedad de Gabriela, el padre se ve esforzado a permitir que salgan las hermanas de su soledad. Están juntas otra vez, y el padre deja que Diego venga a visitarlas de nuevo. Isabel se ha mudado al otro lado del país con su marido, y pronto reciben las noticias de que espera un hijo. Gabriela, enferma y triste por la ausencia de su gemela, se empeña en coser cobijitas y botitas para la bebé, que lleva el nombre de Gabriela. Isabel quiere traer a la bebé a casa, pero con el viaje y con un recién nacido, no se pudo. Gabriela se ha puesto peor, y muere antes de conocer a su sobrina.
El duelo y la tristeza que siguen no impiden que sigue la amistad que tienen los que quedan en la casa. Diego decide ir a visitar a Isabel, y al llegar se observa la condiciones pobres en que vive y la salud precaria de que padece. Pero ella es feliz, y él no cuenta nada a las hermanas de su salud. Sin embargo, llega el día en que se pone peor, y al aviso del marido Diego, Laura y Rosario emprenden camino a verla. No llegan a tiempo. Murió Isabel antes de que pudieran alcanzar su pueblo.
Quedan ahora tres hermanas, ambas mellizas fallecidas. Después de un tiempo, las chicas ya mujeres, el padre decide que Rosario tiene que casarse con el hijo de un amigo suyo, Marcos. Rosario, sin temor a su reacción, niega tranquilamente. No hay forma de que se vaya a casar. El padre, enojado, sigue con sus planes de casarla contra su deseo. El pobre de Marcos, en una cena familiar, no tiene con quien hablar, ya que todos están aturdidos, ansiosos o enfadados. La única con que entretiene una conversación es Laura, quien, un tiempo después declara su amor por Marcos. Ella se casará con él en lugar de su hermana. No se sabe exactamente si ella lo hizo por amor a Marcos o por amor a su hermana, y nunca llegaron a saber. Laura muere el mismo día de su boda, cuando salen hacia el pueblo de la madre del novio. Tienen que cruzar una ría, pero nunca llegan a la otra orilla.
Rosario se echa la culpa. Si hubiera sido ella que se casara, esto nunca habría pasado. Nunca se perdona a sí misma, y pasa los años que le quedan sumergida en tristeza. Su muerte llega en su vejez, al lado de su hermana María y Diego. En su lecho de muerte Diego confiesa su amor. Ella lo corresponde, se lo dice y muere.
A la muerte de María unos años después, Diego se encuentra encargado de la casa suya. María no quería que la casa pasara a manos extraños, y le había contado un secreto. Seguía enamorada del hombre de su juventud. Había seguido su vida, el nacimiento de sus dos hijas, su viudedad. Había seguido la vida de sus hijas de una distancia, queriéndolas. Y ahora la casa de las cinco hermanas se pasa a manos de esas hijas de su antiguo novio. Esas hijas son Julia y Elvira.
Llegado al final de relato, Diego le entrega a Julia el diario de Rosario. Su diario íntimo revela lo que intuimos como lector a lo largo de la novela: que Rosario estaba enamorada de Diego. Su diario también nos da una perspectiva distinta; de cómo era su vida visto por dentro, y no por fuera como la ven Diego y Julia. En ello, Rosario refleja sobre sus padres, sobre la muerte y ausencia de su madre, sobre su amor por Diego. Con la muerte de Laura, Rosario decide sacrificar su amor por Diego en una especie de penitencia.
La novela termina con Julia, sola y pensativa. Reflexiona sobre la vida de esas cinco mujeres que nunca conoció y el paso interminable de la vida. Esas cinco mujeres son ahora cinco sombras.
Primer trozo
p. 214-215
1. ¿Qué día dejamos de venir? Yo no puedo acordarme. Pero hubo un día que fue el
2. último, sin que nostras lo adivináramos. Aquel día jugamos como siempre, reímos;
3. las trenzas, brillantes y apretadas al salir de casa, tendrían después esa vaga nubecilla
4. de pequeños cabellos que el aire ha desordenado; y volveríamos persiguiéndonos,
5. agitadas y en risa, sofocado el rostro…
6. Y nada supimos. Mamá se levantó, como siempre, de su asiento de yerba bien
7. llenos los ojos de la suave curva de los prados, y los oídos del dulce rozar de las hojas; 8. nos siguió por el campo, en el camino hasta casa. Quizá su paso era más lento, quizá 9. aquel día su voz sonó más débil al llamarnos…no sé. ¿Lo supo ella? ¿Abrió ella aquel 10. día más anchamente los ojos para guardar bien en ellos las ramas, la yerba, los
11. zarzales? ¿O quizá no supo, ella tampoco, y se alejó de allí, sin dolor y sin
12. presentimiento, para siempre?
13. Yo no lo sé. No lo supimos ninguna, entonces, y en nuestros labios retozaba la 14. risa.
15. Es ahora, recordándolo, cuando siento deseos de llorar, porque ahora sé que en 16. ese día ignorado, en ese día como todos los días, mientras tornábamos alegres hacia 17. casa, alrededor del tronco del aquel roble, escondida en sus cuevas, enredada en sus 18. ramas, quedaba para siempre nuestra infancia…
Elegí este trozo porque refleja muy bien lo fugaz que es la vida, tema que destaca en la novela. Ignoramos nuestro destino. No sabemos cuando nos vamos de esta vida, tampoco nuestros seres queridos, como vemos en este trozo. Rosario se pregunta cuando fue la última vez que vino al parque con su mamá. Fue una "última vez" que no se sabía que lo era en el momento. Es un día como cualquier otro, no hay forma de presentir que es el último. Es una preocupación y una angustia compartida universalmente, y me acuerda de Darío, "¡y el espanto seguro de mañana estar muerto,/ y sufrir por la vida y por la sombra y por/ lo que no conocemos y apenas sospechamos,/ y la carne que tienta con sus frescos racimos,/ y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos/ y no saber adónde vamos,/ ni de dónde venimos!.../
No sabemos ni adónde vamos, ni cuándo.
Segundo trozo
p. 128-129
1. Es así: se ríe muy pronto. Y se canta. Es así. Si ustedes, por fortuna, no han sufrido 2. una pérdida amarga, han de sonarles mis palabras a herejía. Pero si han sufrido, si se 3. han sentido alguna vez, de pronto, como suspendidos en un negro vacío, y les ha
4. costado esfuerzo reconocerse a sí mismos en aquel trozo ciego de dolor que habían
5. venido a ser; si en todas as cosas, hasta en las más objetivas y concretas, un lápiz
6. abandonado sobre la mesa, una silla arrimada a la pared, les ha parecido ver, nada
7. más, la misma pena imposible; si se han retorcido el dolor; si han visto crecer su
8. dolor hasta desbordarse sobre los tejados y llenar los espacios del cielo, y se han
9. sentido pequeños, mínimos, bajo su pesadumbre, entonces me comprenderán.
10. Es verdad: a pesar de todo, se ríe uno muy pronto.
11. Es esa vida nuestra, ordenada entre horas, entre cosas concretas: las sillas, los
12. armarios, las distintas ocupaciones de cada día, las mismas siempre, tan tontas. Y, 13. aunque parezca que se rompe el alma, ellas están ahí, llamándonos cada minuto,
14. poniendo, cada minuto, su freno; atándonos, pequeños, a las cosas pequeñas. Y
15. hablamos. Y comemos. Y ordenamos papeles. Y reímos, reímos muy pronto.
16. Pero allá dentro, detrás de la risa, detrás de nuestro cantar, está la pena; y,
17. entonces mismo, mientras reímos y cantamos, nos damos cuenta de que ya todo
18. es falso, que la verdad era otra: que dentro, para siempre, sin remedio posible, hemos
19. acogido el dolor.
Este trozo muestra otro aspecto de la novela: la realidad de la vida normal. Cada uno pasa por dificultades; cada vida sufre tragedias. Y la vida sigue. Uno se ríe de nuevo. No se olvida el dolor, pero se adapta, y se sigue con la vida, porque la vida sí que sigue su paso interminable.
Comentario final
Esta novela agridulce y sencilla me conmovió. En un relato simple; abarca los temas más esenciales: la vida y la muerte. ¿Qué son? ¿Cómo reaccionamos? ¿Cómo estamos atados por los lazos familiares y los de la amistad? Creo que esta autora trata muy delicadamente a esta historia de la vida y muerte de cinco mujeres, pero no solamente es eso. Vemos a cada personaje en este libro afectado por la muerte de una manera u otra. Casi todos son huérfano de padre o madre. Cargan ese dolor, pero tienen que seguir por la vida. Es hermoso como la introducción (o bien la salida) de una sola persona en una vida puede cambiarlo todo; el caso más sobresaliente es el de Diego. Su llegada a la casa de las hermanas cambió todo, tanto para ellas como para él.
Muy bien hecho: bien explicado con poquísimos errores; ya quiero oir/ver su presentación....
ReplyDeleteDr. B-G
¡Muchísimas gracias, Doctora! : )
ReplyDeleteGracias por darnos un excelente ejemplo para seguir. Siempre es difícil hacerlo primero. Me imagino que la presentación sea tan organizada como este resumen. No puedo creer que es la última vez que oiré una presentación de ti. :(
ReplyDeleteMuy buen trabajo, Sara :)
ReplyDeletegracias sarah y amanda! : ))
ReplyDeleteSara:
ReplyDeleteMe encantó tu presentación. El resumen me parece excelente. Pudiste rescatar lo más relevante de la novela y ponerlo en tu resumen.
Compraré este libro y lo pondré en mi biblioteca para leerlo en las vacaciones.
Me encantó la presentación de Prezi también.
Sólo ahora veo este mensaje, Fabiano. Perdón que no te había contestado antes. Gracias por tus palabras, y de verdad, me gustó mucho el libro. Se puede leerlo en un fin de semana. ¡Que lo disfrutes!
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